THE DARKNESS
Permiso para alborotar
Para unos «un chiste, para otros» la esperanza y para nosotros… ¡diversión!. En últimas, todo eso es The Darkness, el cuarteto ingles que retomó los sonidos heavy metaleros de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta y que, sin ninguna pretensión, logró lo que muchos jamás alcanzan: conquistar los listados y sonar por todo el mundo.
Justin Hawkins, su cantante y frontman, se aferra fuertemente a los dorados años del Glam, explotando una imagen más caricaturesca que sexual. Su vestuario estrafalario (lleno de plumas y rayas atigradas) junto a una innata capacidad de brillar en el escenario ponen de manifiesto que el show y la posé nunca sobraran en el mundo del rock. Pero no es sólo pose lo que este tipo tiene que exhibir: Su voz es algo parecida a la del gran Freddy Mercury (Queen), con elaborados falsetos y un endemoniado sube y baja que hace que una montaña rusa de triple vuelta mortal, a su lado, parezca una pistica de carros chocones. Como si fuera poco, Hawkins toca la guitarra (líder), los sintetizadores y el piano. Y a esto se le llama talento.
Sus compañeros de banda, Dan (su hermano, quien está en la otra guitarra), Frankie Poullain (a cargo de los bajos) y Ed Graham (en la percusión), no se quedan atrás y ensamblan un infernal y a su vez sutil sonido, cuyo objetivo principal es divertirnos, divertirnos y divertirnos. Queen, Thin Lizzy y algo de AC-DC se cuelan entre sus cortes y nos permiten afrontar su presente musical como si el Grunge no hubiera existido.
Para ellos, precisamente, esto nunca pasó, ya que a pesar de vivir la era del "Nevermind" de Nirvana prefirieron remontarse a Thin Lizzy y las bandas favoritas de sus padres. Los solos de guitarra vuelven a tener el protagonismo que el Grunge mató y la pesadez se expande de manera crujiente y pegachenta. Letras banales y profundas, de humor y de amor, todo un homelet para seducir a los más resistentes y radicales paladares que se niegan a aceptar que el pasado se toma de nuevo la radio y el showbiz.
The Darkness cree que la música no tiene que ser rabiosa y llena de angustia para ser buena, y es esta quizá una de sus fortalezas, pues las temáticas enfermizas de las cuales está plagado el Nü-metal terminan por aburrir o deprimir más a una juventud cansada de tanto problema. Divertirse es de nuevo relevante.
The Darkness nació luego de que Justin entrara en una competencia de karaoke y cantará "Bohemian Rhapsody" (de Queen) sacando afuera cada línea con pasión y ejecutando unos espectaculares saltos al mejor estilo de David Lee Roth. Su hermano Dan vio en ese momento a una flamante estrella y supo que sería el frontman que estaba buscando para su banda, e inmediatamente llamó a Frankie -quien dejó Venezuela- para reunirse con él. Finalmente, Dan contactó a Ed (quien también dejó su banda para unirse a él) y de esto salió The Darkness: "Nada puede ser mejor -declaró Dan. Estoy en una banda junto a mi hermano y mis dos mejores amigos".
Pero todo no ha sido color de rosa para ellos. La crítica de algunos sectores ha sido despiadada al llamarlos "ridículos" y llegar a afirmar que su música es una broma. "Nuestra principal motivación es que la gente que nos ve la pase bien", explicó Justin en una entrevista. "Para esto tenemos cuidado en nuestro desempeño en el escenario, en los vestidos y en la composición, y creo que esto no es ningún chiste. No hay muchas bandas llevando las cosas al extremo como nosotros lo hacemos, así que no tenemos que vernos a nosotros mismos como ridículos".
Por otra parte, The Darkness ataca frontalmente la escena del Reino Unido y a la industria discográfica y, quizá, se deba que a pesar de ganar muchos concursos -entre estos el de Mejor Banda del Año en el Reino Unido, nadie los llamó para firmarlos y no fue sino hasta que fueron sensación en Estados Unidos que en su tierra natal los aceptaron..
"Permission To Land", su álbum debut, fue autofinanciado y logró importantes lugares en los listados ingleses aún antes de ser firmados por el sello Atlantic. Hoy, "Get Your Hands Off My Woman" y "I Believe In A Thing Called Love" han llegado a los primeros lugares de popularidad en las principales estaciones del mundo, y son la prueba reina de que The Darkness arribó con un gran permiso concedido para alborotar.
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